«Inmigración Italiana y la historia de Chanchamayo.»
Los primeros italianos en Perú, fueron los que comenzaron a llegar durante la conquista de América, acrecentaron su presencia durante la Colonia y echaron profundas raíces durante la República. Los Inmigrantes italianos en el Perú si bien no llegaron en grandes cantidades, como en otros países de América. Estos tuvieron una característica especial, fueron en su mayoría parte de una cadena migratoria que en el transcurso del tiempo fue consolidándose. Aunque muy menor en cantidad en comparación con las producidas en Argentina y Brasil, podríamos decir, que fue muy «selecta».
La mayoría de inmigrantes italianos al Perú tienen origen principalmente de las reiones de Piemonte, Lombardía y Liguria.
Uno de los intentos más formales emprendidos por el estado peruano para traer inmigrantes italianos fue con la creación de La Sociedad de Inmigración Europea que se formó en mayo de 1873 durante el gobierno de Manuel Pardo, con la finalidad de atraer inmigrantes europeos hacia el Perú.
Entre 1874 y 1875 se patrocinó la llegada de 3000 inmigrantes, la mayor parte de los cuales eran italianos, así como suizos y franceses destinados a labores en las haciendas de la Costa, pero debido a los bajos salarios pagados en dichas haciendas, éstos inmigrantes fueron traídos a terrenos de la selva central, en Chanchamayo y se fundó el pueblo de La Merced (hasta ese entonces era un fortín militar).
En 1875 se firmó un acuerdo entre el Estado y los colonos italianos, quienes se trasladarían al valle de Chanchamayo.
La situación de la colonia en sus primeros años fue muy difícil y tuvo pocos resultados económicos, a tal punto que en 1877 la tercera parte de los colonos se habían ido a otras partes.
En mayo de 1875 se constituyó en La Merced un Consejo de Administración de la colonia, bajo la dirección de un administrador nombrado por la Sociedad de Inmigración. Estaba encargado de resolver los asuntos relacionados con la colonia y de funcionar como Juzgado de Paz. Este primer Consejo estaba compuesto por italianos, menos uno que era suizo-italiano.
La mayor parte de los cultivos se encontraban en la margen izquierda del río Chanchamayo, del Perené, del Oxapampa, en ambas márgenes del Paucartambo, algunos pocos cultivos en el Tarmamayo y Tulumayo. Es difícil precisar cuántas plantaciones habían, y con cuántas plantas de café. Desde 1893 fue creciendo el entusiasmo por el café, y el valle comenzó a gozar de una prosperidad que llegó a ser proverbial en el Perú.
La colonia italiana contaba en su seno con carpinteros, ebanistas, albañiles, zapateros, sastres y herreros. Entre los comerciantes estaban los Tealdo, Peri, Risso, Eugenio Giberti, Praeli, Giustino Moy, Luigi Degregori, Antonio Pinna, Baroni, Monteverde, Giuseppe Raschio. Había además dos hoteles, panaderos, carniceros y propietarios de animales de carga para el transporte del café. Las mejores casas de La Merced pertenecían a italianos.
A finales de 1900 fue fundada en La Merced una Sociedad de Beneficencia Pública, que aunque fue iniciada por un peruano, fue luego presidida siempre por Michele Tealdo. Y no es superfluo decir que la buena situación en la que se encuentraba esta Sociedad, el carácter práctico y útil de sus servicios, así como las propiedades que tenía, se debieron principalmente a la colonia italiana. Una buena parte de los constructores de casas, así como de caminos y puentes, pertenecía también a la colonia italiana.
El progreso de La Merced, la convirtió en una de las poblaciones más progresistas de la República y se debió principalmente a la energía y constancia de la colonia italiana, la única que se mantuvo en el lugar luego de los desastres que han golpeado a Chanchamayo.
Se dijo que en el valle de Chanchamayo, por la variedad de su clima, se podían dar los más variados cultivos. Pero económicamente no fue así: solamente las empresas con más dinero podían pagar los altos precios de producción y transporte.
En 1906 apareció la epidemia de malaria. Nadie escapó de ella, ni colonos ni obreros. Una parte de los italianos migaron a las zonas altas como la quebrada del carmen – río toro, en búsqueda de un mejor clima y fortuna, otros murieron.
Pero la colonia italiana fue desapareciendo y muy difícil que se renueve. La muerte y las pérdidas hicieron que pronto ella desaparezca de la tierra que se fecundó con su trabajo. Sólo quedaron de ella una numerosa descendencia ya peruana, y su recuerdo. El Perú y Chanchamayo no se olvida de ellos, así como ellos no se olvidaron de la tierra que los hospedaba, siempre en modo positivo y abnegado.
Angel Gerbi
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